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Diario Hoy x Hoy: El tercio de los santiaguinos vive bajo un ruido «inaceptable»: doctor en acústica propone solución

Actualidad. Lunes 21 de septiembre de 2020.

Académico demanda la necesidad de crear una norma de calidad que sume todas las emisiones, tal como se hace con el aire.

Los estudios de mapas de ruido realizados por la Universidad Austral para el Ministerio del Medio Ambiente concluyen que el 32,6% de la población del Gran Santiago está expuesta a niveles de ruido «inaceptables» en el día y el 23,4% también en la noche. Las cifras distan de lo que sucede en ciudades como Valdivia, donde la cifra apenas supera el 2%.

Para el académico e investigador del Instituto de Acústica y encargado del Laboratorio de Acústica Ambiental de dicha casa de estudios, Enrique Suárez, los cerca de 2 millones de capitalinos que viven así están expuestos a riesgo, según ha definido la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Los efectos del ruido son acumulativos y no siempre están bien identificados», explica el doctor en Acústica.

«El ruido es un factor estresante y con él aparecen problemas como dolores de cabeza, dificultades de concentración, problemas para conciliar el sueño y calidad del sueño. También aumenta el riesgo a sufrir enfermedades cardiovasculares», agrega.

¿qué hacer?

Suárez comenta que en Santiago la principal fuente de ruido es el tránsito en las calles, autopistas y de trenes de superficie. «Esto, por la extensión de la fuente, afecta a toda la ciudad», expone.

El doctor explica que la normativa nacional mide las fuentes emisoras particularmente, individuales, pero no en su conjunto. Ahí, a su juicio, está el problema.

Suárez dice que esto se resolvería si existiera una norma de calidad, al estilo de lo que se hace con la contaminación atmosférica, que considere cuando todas las fuentes emisoras estén funcionando.

«Tenemos necesidad por una norma ambiental de calidad acústica que nos ermita en ciertas situaciones generar un plan de descontaminación apropiado ante ciertos valores», comenta.

Suárez dice que los avances en datos generados desde el Ministerio de Medio Ambiente propician establecer parámetros, como hacen las ciudades más desarrolladas.

Sin embargo, avisa que el problema se resuelve con normativa y planificación y diseño urbano que considere estos criterios. Añade que lo primero es pensar en la ubicación de las actividades potencialmente ruidosas respecto a sensibles, como hospitales, escuelas o zonas residenciales.

«Si no es posible por el diseño urbanístico, porque se demanda que sea así, viene la segunda parte: que las edificaciones cuenten con una protección del ruido exterior, un aislamiento acústico apropiado para la actividad que se va a realizar al interior», solicita.

Suárez reconoce que los grandes proyectos de infraestructura pasan por evaluación ambiental, donde se les hacen exigencias de resguardo acústico. «Pero todavía nos falta pensar en esto desde el inicio. Si alguien piensa que en lugar de hacer una vía sobre superficie es mejor soterrarla, uno de los aspectos positivos de eso es que no tendrá que hacerse cargo del ruido que va a generar. Y eso es algo súper importante», añade.

Pero más caro también, ¿no?

Es que esto lamentablemente no es gratis, pero las soluciones son cada vez más caras cuando los problemas ya están instalados. Es mucho más caro ponerle barreras acústicas a vías que ya están, que cuando uno las diseña.

Ver noticia en Hoy x Hoy. http://www.hoyxhoy.cl/2020/09/21/full/cuerpo-principal/6/