junio 7, 2018

In: AcusticaUACh en Medios

Diario Ediciones Especiales – El Mercurio. Jueves 07 de junio de 2018. 

Se ha demostrado que el ruido ambiental generado por tráfico rodado aumenta el riesgo de cardiopatía isquémica, incluido el infarto de miocardio. Y no es todo. Tanto el ruido del tráfico como el de los aviones aumenta el riesgo de presión arterial alta, entre otros efectos.

Según la Organización Mundial de la Salud, ya existen más de 466 millones de personas con pérdida de audición discapacitante, y se prevé que en 2050 aproximadamente una de cada diez tenga pérdida de audición.

Si bien la pérdida auditiva habitualmente no es generada por el ruido ambiental, sino por otros factores como enfermedades o exposición a altos niveles de ruido en ambiente laboral, esto contribuye a empeorar el panorama sanitario en torno al ruido.

¿Qué técnicas se utilizan comúnmente para resolver este problema? Enrique Suárez, del Instituto de Acústica de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Austral de Chile, dice que la manera más eficiente es reducir la emisión de ruido en su origen; por ejemplo, recurriendo a tecnología más silenciosa y cualquier otra alternativa que evite su generación inicial.

“Para el tránsito vehicular se requieren, entre otras cosas, vehículos con motores más silenciosos, mejores sistemas de silenciadores, neumáticos diseñados con menor emisión de ruido y una superficie de rodado sonoabsorbente. En el caso de los aviones, donde además de invertir en tecnología menos ruidosa, también se deben regular las trayectorias de vuelo de manera que afecten a menos población expuesta, como también las acciones del piloto sobre zonas pobladas. En el caso de fuentes de ruido asociadas a actividades industriales, talleres, discotecas o bares, el acondicionamiento acústico de las edificaciones es fundamental. Se necesitan sistemas eficientes de aislamiento acústico de fachadas, divisores entre espacios de distinto uso y sistemas de ventilación acondicionadas acústicamente, entre otras medidas. Para las actividades de construcción, en tanto, se deben preferir maquinarias más silenciosas y utilizar medidas que eviten que el ruido generado llegue a las personas (barreras, encierros, silenciadores, etc.). En todos estos casos, la consideración de funcionamiento de horarios también es esencial. Hay que proteger con mayor cuidado aquellos horarios de descanso y a las zonas y personas que pueden ser más sensibles (colegios, hospitales, salas cunas y hogares de ancianos, entre otros)”, señala el experto.

Enrique Suárez dice que, si bien no existe una única receta para todos los problemas, sí existen soluciones tipo ya probadas por años que pueden implementarse. De todas formas, la clave de cualquier solución global del problema -agrega- pasa inevitablemente por las exigencias regulatorias asociadas y su correcta aplicación.

La principal normativa en ruido ambiental en Chile regula la emisión de ruido que generan actividades fijas, como talleres, industrias, discotecas, bares y actividades de construcción, entre otras. Esta regulación establece niveles máximos de ruido según el uso de suelo del receptor. Las zonas residenciales son las más protegidas con límites de 55 dBA para el día y 45 dBA por la noche. Además, existen regulaciones para otras fuentes, como los buses. Casi la mitad de las denuncias que recibe anualmente la Superintendencia de Medio Ambiente son por ruido ambiental, lo que muestra la relevancia de este problema.

LOS PRINCIPALES DESAFÍOS

En vista del desarrollo tecnológico y la mayor conciencia ambiental del problema uno de los principales desafíos en esta materia está relacionado con alcanzar mejores niveles de reducción de ruido y lograr entornos más saludables. Existen, además, nuevas tecnologías en la detección de problemas (como la utilización de nuevo equipamiento, como “cámara acústica”) y nuevos desarrollos con la aplicación de materiales (algunos de ellos ecológicos), cuyos beneficios van encaminados a reducir los costos de implementación, con vistas a un uso más masivo de las soluciones. En este sentido, la ingeniería de control de ruido ambiental está constantemente en desarrollo en Chile, tanto en el sector empresarial como en el ámbito académico.

UN PROBLEMA QUE SE DEBE ENFRENTAR A TIEMPO

Los mapas de ruido realizados en Chile por encargo del Ministerio del Medio Ambiente y ejecutados por la Universidad Austral han arrojado cifras preocupantes, que, si bien son similares a otras ciudades en el mundo, demandan acciones pronto. A juicio de Enrique Suárez, del Instituto de Acústica de la Universidad Austral de Chile, lo que debe realizarse ahora es la implementación de estaciones de monitoreo continuo en distintos puntos de las ciudades, de manera de tener una red de instrumentos que aporten datos más detallados de la calidad ambiental acústica de determinadas zonas. “Solo con este tipo de información se podrá avanzar hacia una mejor calidad de vida en las ciudades, que en algunas zonas lamentablemente se encuentran niveles de ruido casi insoportables”, advierte.

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